Ya una vez dado el primer paso, avanzamos a algo un poco mas complejo...
El Colegio Leoncio Prado, que es una escuela reformatoria de tipo
militar, marcó una huella dolorosa en la adolescencia de Mario Vargas Llosa. De
eso trata la mayor parte de la historia, el dentro de la trama de la novela se
basa en la adolescencia del autor. Es interesante saber que a Vargas Llosa se
le envió al Leoncio Prado por juzgársele incapacitado para hacer labor
literaria. Pero fue precisamente allí, según él cuenta en una entrevista, donde
empezó a escribir en serio: "...fue
una grata experiencia literaria. Allí empecé a escribir de forma, en cierta
manera, profesional. Cartas de amor para los compañeros y pequeñas novelitas
eróticas que me permitían justificar mi vocación en un mundo en el que ser
poeta era ser marica".
En el Leoncio Prado estuvo Vargas Llosa hasta el año 1952. Fueron
dos años brutales para él. Aquí observó la realidad de una posición en la que
solo sobreviviría del más fuerte, ley de la violencia, la sociedad como jungla
o selva.
Debido a la sátira contra el Colegio Leoncio Prado que aparece en
la novela, el colegio, fiel a su posición conservadora, declaró a Vargas Llosa
como un pervertido mental, y se quemaron mil copias de la novela en el colegio,
en una ceremonia oficial. Dos generales dijeron que la novela era el producto nauseabundo de una mente enferma, y
llamaron al autor “enemigo del Perú”.
También se le acusó de perversión, lo amenazaron con demandarlo para
privarle de su ciudadanía, y se dijo que difamaba
los “sagrados valores nacionales”. Este ataque a la novela hiso que se hiciera
mas famosa y popular, convirtiéndola en best-seller después de poco tiempo.
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Vargas Llosa comenta su percepción de la novela:
“[...] ya no hay la ingenuidad de los años cincuenta, cuando se
decía que a través de una novela se podía cambiar la historia. Pero tampoco me
convence la idea de que la literatura es un entretenimiento superior, un juego
del espíritu. Creo que deja huella en las personas y que modifica las
personalidades; yo estoy muy condicionado por las obras que marcan mi memoria.
[...] Creo que la creación literaria es una tentativa de recuperación y a la
vez de exorcismo de ciertos fantasmas. Cuando uno escribe para compartir la
experiencia, y a la vez está tratando de rescatar, de revivir, de salvar del
olvido cierto tipo de experiencias que lo han marcado más profundamente que
otras y que no quiere dejar morir, que no quiere que desaparezcan. Es un
proceso complejo, contradictorio y del que el escritor no siempre está muy
consciente y que, por otra parte, no siempre puede gobernar: muchas veces es
gobernado por él”
(Camelo: 1989: 25)
Con “La Ciudad y los Perros”,
Vargas Llosa logra construir una sátira social, que es el presupuesto
ideológico fundamental de la novela. Allí desenmascara las hipocresías de las
instituciones, y señala las enfermedades espirituales de su época. El autor
descubre un camino de acceso a su realidad: la actitud violenta con la que las
personas responden a una sociedad violenta.
Esta novela esta habitada por
jóvenes adolescentes, cuyas expresiónes son la acción pura e irreflexiva. El
Jaguar, por ejemplo, es un personaje marginado, violador de la norma social:
mandar, controlar, acorralar, matar son sus móviles habituales. La historia contiene bastante contenido
energético: en ella la violencia abunda mas que las combis en Lima. La
violencia separa a los individuos y los vuelve irreconciliables; para
realizarse tienen que imponerse a los demás antes de que se los impida otro más
fuerte; por todas partes se encuentra la brutalidad y el culto al machismo. El mismo
Vargas Llosa ha dicho: "Yo creo que en un país como el mío la violencia
está en la base de todas las relaciones humanas. Se halla omnipresente en todos
los instantes de la vida de un individuo"
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